España y su cocina de gran tradición

Una de las culturas gastronómicas arraigadas en el mundo, es la cocina española, reconocida por la variedad de sus platos los cuales están apegados a las tradiciones autóctonas de cada una de sus regiones, hecho que enriquece mucho más su importancia.

El aceite de oliva es uno de los ingredientes indispensables en cada platillo principal, debido a que es un producto adaptado en prácticamente toda la región ibérica; además que su condición de país productor y exportador de dicho rubro, facilita el consumo interno por parte de sus habitantes.

Los alimentos marinos, como los peces y mariscos son preparados de diversas maneras, según cada comunidad española lo tenga en su impronta histórica y son reconocidos como platos exquisitos, degustados allende de su tierra.

Es así como la paella de mariscos es preparada y consumida, no sólo en suelo español, sino en cada rincón de Europa, Norte de África y en América, desde los Estados Unidos, hasta el Sur del continente.

Comida  de exportación

La colonización de regiones americanas luego del descubrimiento del continente, sirvió como el primer impulso para exportar las artes culinarias a nuevas tierras, donde se mezclaron con las costumbres de los nativos, creando fusiones que ampliaron la cultura gastronómica española.

Es así, como la papa (o patata, como se le conoce en España), se ganó un puesto privilegiado en la cocina del país hispano, por su diversidad y facilidad para preparar y acompañar las comidas principales.

De igual manera, la conformación de colonias españolas durante el siglo XX, producto de la emigración, -especialmente hacia América-, sirvió para radicarse mediante el establecimiento de restaurantes especializados solo en comida española.

Por esta razón, es común observar primordialmente en ciudades capitales como Caracas en Venezuela, Bogotá en Colombia y Lima en Perú, una cantidad importantes de locales expendedores de comida española, pero además, especializada por regiones, como la vasca, la catalana, la gallega y la madrileña.

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